Pues bien, mocosos y mocosas, después de pensarlo mucho, me he decidido a presentarles a un sujeto que estaba mal de su cabeza, a quien la historia no le ha hecho justicia. Rey del cómic underground, este sujeto se hacía llamar Robert Crumb, nacido en Philadelphia en 1943, quien era de los sujetos con menos chiste que se podrían conocer. Flaco, trajeado, con gafas, un bigotito, parecería más bien uno de esos empleados de oficina que no creen en el futuro. Pero en privado, ante una hoja de papel, cual doctor Jekyll, Robert Crumb se transformaba, y usaba su mordaz plumilla para darle vida a uno de los momentos más emblemáticos de la cultura estadounidense: el movimiento hippie.

Durante los primeros años de infancia, los hermanos Crumb pronto encontraron el modo de evadirse de la realidad, ya que vivir con un padre violento que además de todo era ex militar, y una madre devota y abnegada llena de culpa, se imaginarán que clase de familia disfuncional tenía nuestro protagonista. Los Crumb comenzaron a leer cómic, desarrollando así Robert el magnífico trazo y las nociones de dibujo que más adelante le servirían bastante.
A la par que la pubertad, llegaron, como es natural, las primeras calenturas; y así, entre el erotismo, la culpa, la vergüenza del cuerpo, y una tremenda líbido, el morro que era entonces terminó siendo un reprimido, obra del contexto familiar y de la enseñanza en un colegio católico. Con 15 años encima creó, junto con sus hermanos, un fanzine, cuyos ejemplares, al no obtener el éxito esperado, fueron incinerados en un ritual purificador del que no existe, para tristeza nuestra, ningún sobreviviente…snif! Eso si, el personaje nacido de esos días sobrevive hasta nuestros días: es un gato llamado Fritz.

Como les decía antes, los momentos que le tocó vivir en su juventud al maese Crumb fueron los lejanos y jipiosos y apestosos años sesenta, donde monsieur Crumb intentó encajar, pero, friki al fin y al cabo, este monero audaz terminó por recluirse en su arte, tomando eso si, lo mejor de la sicodelia que dejaba atrás: drogas, drogas, sexo y más sexo.
Después de estar casado, tomar LSD, huir de casa, parrandear, tener harta carne de donde agarrarse, y además de todo contarlo (Crumb nunca se avergonzó de admitir en público que amaba las carnes femeninas y el sexo al por mayor), con un dejo misógino del que tampoco mostró arrepentimiento, Crumb creó personajes tan entrañables como el ya mencionado Gato Fritz, un mujeriego aprovechado con una gran libido; personaje que fue rescatado de los anales de juventud y que Crumb desarrolló en Help!, revista en la que trabajó con una de sus mayores influencias: Harvey Kurtzman, dibujante y creador de la revista Mad, que muchos de ustedes, mocosos, espero que conozcan, y que antes, en mi opinión, era mucho mejor, espontánea y toda la cosa. Pero sigamos: Crumb participó, en 1968 (año clave en muchos lugares del mundo, incluido este país nuestro), en la creación de Zap comix, considerada como una suerte de inauguración del cómic underground (de hecho el término comix lo decía todo entonces, ya que se oponía al ya institucionalizado comic) , donde Crumb se dio vuelo, literal y metafóricamente, porque andaba en la época sicodélica, y le entraba duro y tupido al LSD, fue una época dura en la que el señor Crumb andaba en las alturas durante mucho tiempo en el día, ya casado y con hijo (después se separó), y momentos en los que creó personajes emblemáticos de la época, como el famosísimo Mr. Natural, un barbón lujurioso que no carecía de encanto, Crumb trabajó para varias revistas, hasta que Janis Joplin le pidió una portada para el disco Cheap Thrills, y entonces el señor Crumb se vió de pronto asediado por el desde entonces y hasta hoy, apañable género femenil, que, deslumbrada por ese éxito underground de nuestro monero en cuestión, pues lueguito lueguito le aflojaron, y el otro, pues no dijo que no. Afigúrense ustedes: acomplejado, reprimido, honesto pero sin éxito con las chicas… pos luego luego!

En vista del éxito obtenido con la portada de Cheap Thrills, The Rolling Stones también le pidieron una para su disco, cosa que Crumb rechazó, principalemte porque odiaba la fama y el estar en medio del ojo público, así que lo manda todo al carajo y se dedica a explorar “la parte más oscura de sí mismo”, según sus propias palabras, y se retira a una granja de California a seguir dibujando y a cultivar otro hábito suyo: buscar y buscar y coleccionar discos de vinilo de 78 rpm, pues Crumb es un fanático declarado de la vieja música (jazz, blues, honky tonk, y ya sabrán de que estilo hablamos), tiene miles de discos. Y así se pasaron los años, en los que Crumb expuso las partes más crudas de su vida, haciéndolas comic.
Después de los años 80 Crumb dejó de creer que lo que hacía era bueno, dando por hecho que lo dibujado hasta entonces no podría ser superado. Casado por segunda vez con la también comiquera Aline Kominsky, salda una deuda añeja con Hacienda (si, la de crédito público), por asuntos relacionados a sus derechos de autor, que nunca registró, se muda a Francia donde vive hasta ahora, escuchando discos viejos y reflexionando sobre su vida. Tiene tanto amor por la música de los 20 y 30, que hasta anda en una banda llamada Cheap Suit Serenaders, donde toca el banjo y canta.
Su obra abarca varios libros y se han hecho varias recopilaciones de sus personajes. En México son relativamente inconseguibles, porque todo lo que sabemos de Crumb en español se edita en la madre patria, y allá se queda. Como sea, les paso enlaces donde podrán conocer más de este Crumb, honesto, brutal y muy sexual.
¿Qué esperaban? ¡Eran los sesenta!
http://webalrobertcrumb.iespana.es/
http://www.timshome.com/css/default.htm este link es de los Cheap Suit Serenaders
http://www.crumbproducts.com/ la web oficial de Crumb, donde podrán ver dibujitos y la galería de su familia (esposa e hijos, que también dibujan y tienen una fuerte influencia Crumbiana)

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