Germán Dehesa se fue, un día comentó que no se tendría que celebrar nada en este bicentenario, así que mejor agarró sus cosas y se fue.
Germán, como le decíamos los que tuvimos la fortuna de conversar con él alguna vez, aunque fuera por medio electrónico siempre fue apasionado de las letras, del vivir aquí y en todos lados. Hasta donde se pudo, regaba con cultura y sabiduría su “Planta de luz” lugar en donde se llevaban a cabo las obras que realizaba, un gran dramaturgo resultó ser este cabrón.
El pasado 25 de agosto, dentro de su columna “Gaceta del ángel” confesó, o mejor dicho, reveló su enfermedad avanzada llamada cáncer, que por ello le quedaban pocos meses de vida, o sea que se iba a “pelar” a finales de este año, al leer esta parte pensé en escribirte un correo electrónico, como aquellos que solía escribirte desde Pasadena CA, cuando me decías que representara a México siempre con dignidad, con orgullo, que viviera en los “iunates”, pero que nunca dejara de ser mexicano, cuando te platicaba de la soledad que sentía en ese entonces me decías que aguantara vara; siempre me contestaste y me diste palabras sabias, nunca me fallaste, bueno, solo una vez, aquella que te mande unos textos y me fuiste muy franco “…no los voy a leer, no es por tiempo, es por…” (Eso me lo reservo).
Pensaba saludarte, darte palabras de aliento, o por lo menos mencionarte el “papelito” verde; que tarde es para pensar que ya no podré escribirte, presumir con orgullo que eras mi “cuais” cibernético, espero que ahora no te comuniques conmigo en algo así como extrasensorial, pinche susto que me pondrías.
Te has librado de este pinche festejo mamón del bicentenario, ya no te atacaran por tu postura ante este entorno político social propiciado por el mal manejo del país en llamas; ¿alguien retomara la idea de la “Planta de Luz”? la idea era sencilla, poner un espacio para todo lo que no le gustaba a televisa, comenzando por pensar.
Volveré a leer tus libros, a revivir esa sonrisa cuando un párrafo reflejaba la vida de uno, volveré a ver “Cilantro y perejil”, como un día te lo mencione, te rayaste con tus participaciones, ver el lado oscuro del amor, el lado satírico de las relaciones del ser, eso es algo serio, aunque siempre con mucha razón; “Fallaste corazón”, lectura obligada para la situación conflictiva de la relación amorosa; volveré a leer “La familia y otras demoliciones” para saber que alguien siempre pensaba como unos cuantos, que realmente la familia a veces no te deja ser, o te obliga a ser, más aun te critica ser.
Con soltura y una gran sencillez para leer, siempre arrancando la sonrisa por las mañanas en la columna muy tuya, siempre serás el “puma de corazón” y observaras a tu equipo de cuarta desde donde quiera que te encuentres.
Gracias Germán por todo tu legado, por hacerme ver de otra forma la vida, gracias por inyectarme ese humor en tiempos difíciles, gracias por esas lecturas llenas de reflexión.
Ahora te veras con Carlitos, seguro que si, se pondrán al día, verán desde donde sea los festejos del bicentenario; lastima que la bola de incultos no escucharemos sus opiniones al respecto.
Que te vaya de poca a donde quiera que vayas…dejas un gran vacío en el escenario critico del país.
Descansa en Paz mi gran cuate Germán Dehesa.
Hugo L. Peñaloza E.





T. Khedoori
